Al acabar el concierto nos dirigimos a los autocares de la organizacion, para dirigirnos a la fiesta de Azerbayan. Esperamos una hora hasta que arrancaron, y fuimos los cuatro autocares escoltados por la policia serbia. Era impresionante las caras de la gente por la calle cuando nos veían pasar. Por cierto Belgrado es una ciudad con mucho movimiento nocturno. La fiesta se celebro en un palacete de paredes y columnas blancas, con mesas decoradas con candelabros muy de acorde con la puesta en escena de la canción de esta ex-república soviética que se estrena este año en el festival. Como es común en estos países, tiraron la casa por la ventana, bandejas y bandejas de comida típica, incluso postres azerbayanos que son una bomba de calorías. Vino a raudales y música que animo a los azerbayanos que habían en la fiesta a bailar como poseídos. Sus bailes consisten en mover los pies de una manera frenetica mientras que con los brazos hacen unos gestos muy graciosos a lo "Vogue" de Madonna. Todo esto mientras otros azerbayanos ondeaban sin parar su bandera. Entre los asistentes estaban los componentes del grupo de San Marino. La verdad es que estuvo muy bien, y nos contagiamos de los ritmos azerbayanos rápidamente, eramos los únicos, por que había mucho nórdico y ya sabéis lo sosos que llegan a ser.
sábado, 17 de mayo de 2008
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